Si la soledad es el sentimiento que surge cuando se constata que no soy
nada, ni nadie para un alguien, el antídoto eficaz será la experiencia
de importar a otro, y de importarle mucho. En una palabra, la soledad
muere cuando nace el amor.
Nada llena más el corazón del ser
humano que descubrir que por mí, otro piensa, vive, actúa y elige. Mi
existencia tiene sentido; la indiferencia queda en el olvido. Sentirse
amado, sencillamente por ser yo; no por lo que hago, ni por mi dinero,
ni por ningún otro interés. Se es amado por ser, nada más y nada menos …
que uno mismo.
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